Precio fijo
El precio del kWh no cambia mientras dure el contrato. Sabes de antemano lo que vas a pagar.
Pagar menos luz no va de pasar frío ni de vivir pendiente del reloj. Casi siempre empieza por tres cosas del contrato: la potencia, el tipo de precio y lo que pagas sin usar. Después vienen los hábitos.
La factura de la luz tiene dos grandes partes: lo que pagas por la potencia que tienes contratada y lo que pagas por la energía que consumes. Para ahorrar hay que tocar las dos, y en este orden: primero el contrato, que se arregla una vez y se nota todos los meses; después los hábitos.
La potencia son los kW que puedes usar a la vez, y se paga cada día del año aunque no la uses. Si te sobra, pagas de más todos los meses sin enterarte. Pero si bajas demasiado, saltará el interruptor cuando coincidan el horno y la lavadora.
Con un contador inteligente, la web de tu distribuidora te enseña dos datos si te das de alta con tu CUPS:
Mira al menos un año entero, con su invierno y su verano. Si nunca te acercas a la potencia contratada, probablemente te sobra. En la 2.0TD puedes ajustar P1 y P2 por separado.
Bajar la potencia puede tener un coste de gestión, que depende de la distribuidora y de tu instalación. Y si después te quedas corto, volver a subirla también puede costar. Decídelo con los datos delante.
No hay una tarifa mejor para todo el mundo: hay una que encaja con tu consumo y con cuánto riesgo quieres asumir.
El precio del kWh no cambia mientras dure el contrato. Sabes de antemano lo que vas a pagar.
La energía sigue al mercado mayorista, más un margen de la comercializadora. Lo notas cuando baja y cuando sube.
El precio regulado: cambia cada hora. Solo con una comercializadora de referencia y 10 kW o menos. Es el único con bono social.
Para comparar ofertas hay que mirar a la vez el precio del kWh y el del kW, con tu consumo real. Un kWh barato con una potencia cara puede salir peor que al revés.
Si tu precio cambia según la hora, mover consumo al valle abarata la energía. Pasa con la discriminación horaria, con el PVPC y con algunos precios indexados. En la 2.0TD el valle va de 0:00 a 8:00 los días laborables, y los fines de semana y festivos nacionales son valle todo el día. Lo tienes completo en la guía de la tarifa 2.0TD y sus horarios.
Ojo: si tienes un precio único, el kWh cuesta lo mismo a cualquier hora. Poner la lavadora de madrugada no te ahorra nada.
Muchas facturas llevan líneas que no tienen nada que ver con la luz que gastas: mantenimiento, seguros, asistencia en casa. No son obligatorias para tener suministro.
Si no sabes en qué parte de la factura buscar, la guía cómo leer la factura de la luz te lo señala.
El bono social es un descuento en la factura de la luz para consumidores vulnerables. Pueden pedirlo, entre otros, los hogares por debajo de ciertos niveles de renta, las familias numerosas y quienes cobran determinadas pensiones mínimas o el ingreso mínimo vital.
Casi todo esto lo puedes hacer tú. Un estudio te ahorra el trabajo, sobre todo en estos casos:
¿Es la factura de tu casa? Mira lo que revisamos en luz y gas para tu hogar. ¿Es de un negocio? Lo tienes en empresas y autónomos.
La potencia contratada y el tipo de precio que tienes. La potencia se paga todos los días aunque no la uses, y el tipo de precio (fijo, indexado o PVPC) decide si te sirve de algo cambiar de hora tus consumos.
Entra en la web de tu distribuidora con tu CUPS y mira la potencia máxima que has demandado (el maxímetro) y tu curva de carga. Si en un año entero nunca te acercas a lo contratado, probablemente te sobra.
Puede tener un coste de gestión, que depende de la distribuidora y de tu instalación. Y si después te quedas corto, volver a subirla también puede costar. Por eso conviene decidirlo con datos de un año y no de un mes.
Depende de cómo consumes y de cuánto te importa saber de antemano lo que vas a pagar. No hay una respuesta que valga para todo el mundo: hay que compararlo con tu consumo real y con los precios del momento.
Solo si tu precio cambia según la hora. Con discriminación horaria, el PVPC o algunos precios indexados, llevar consumo al valle abarata la energía. Con un precio único, el kWh cuesta lo mismo a cualquier hora.
Los consumidores vulnerables que cumplan los requisitos: por nivel de renta, por ser familia numerosa, por cobrar ciertas pensiones mínimas o el ingreso mínimo vital, entre otros casos. Hace falta tener el PVPC con una comercializadora de referencia y que sea tu vivienda habitual.
Adjunta tu última factura en el formulario y te llamamos para repasarla contigo: si te sobra potencia, si tu tipo de precio encaja con cómo consumes y si pagas algo que no usas.
Otras guías para entender tu factura, y lo que hacemos según tu caso. En la portada tienes el resumen de todo.